¿Flogoqueeeeé? O… ¿siempre hay que desinflamar?

¿Una pomadita?

Todos hemos visto un simpático anuncio, donde un señor se queda hecho un cuatro tras un mal gesto, se aplica una crema casi milagrosa y continúa con su vida (un partidito de padel) como si nada hubiera pasado, sin dolor de espalda.

O la chica que quiere ir a zumba pero tiene dolor en la rodilla, la amiga le aconseja una crema, que se pone y al instante ya pueden ir a bailar tan ricamente.

Vale, suena genial. Es lo que a todos nos encantaría, una solución asequible, que funcione y que nos haga el apaño.

Tanto es así que la venta de cremas antiinflamatorias (y todo lo que desinflame o deshinche) está en el top ventas de cualquier farmacia.

Pero, ¿es lo mejor para nuestra pobre rodilla? ¿O para nuestra castigada espalda?

¿Qué lógica tiene sentir dolor?

Primero debemos saber que el dolor tiene una función fisiológica. ¿Qué significa eso? Que el dolor te está avisando de que algo no va bien, así que te pide, por favor, que pares. Es como el piloto de aviso del coche al que ignoramos vilmente hasta que ¡pum! el coche se te queda tirado en una cuneta. Qué faena, ¿no? Pero no se puede decir que la culpa sea suya.

Cuando hay una lesión precisamente duele para que reposes relativamente, no fuerces y dejes que se repare.

Piensa que el dolor ha hecho que hoy puedas estar leyendo este artículo. Hizo que tus antepasados huyeran de cosas que le pueden matar (no tocar el fuego, tener cuidado con cortarse o no tener ganas de que un depredador se lo comiera). Pero también hizo que cuando algo le dolía, no siguiera dándole la lata hasta que se curase.

Si ponemos una crema que nos quite el dolor, eso nos da calidad de vida momentánea pero, como no nos duele, nos olvidamos de que el daño está ahí. Por lo que forzamos esa zona a continuar con posiciones o movimientos que le perjudican.

En segundo lugar, cuando hay una lesión se ponen en marcha mecanismos de resoleómica. Eso quiere decir que el organismo empieza a autorepararse y usa la inflamación precisamente como vía para que lleguen todas las sustancias y elementos necesarios. Al inflamarse (ya sabes, se pone caliente y rojo), hay más flujo de sangre a la zona lesionada así que esas sustancias (citoquinas, leucocitos activados, prostaglandinas, interleuquinas, etc) pueden llegar con más facilidad a la zona inflamada. Esto es vital, porque además muchas de las lesiones son en zonas de por sí poco irrigadas (como ligamentos), así que ese aporte extra es maná para ese tejido.

¿Qué ocurre cuando ponemos una crema antiinflamatoria (o también si tomamos un fármaco antiinflamatorio, como un ibuprofeno)? Pues que todas esas vías quedan parcialmente inhibidas, por lo que el proceso de reparación de los tejidos se retrasa y no es óptimo. En ocasiones puede hacer incluso que no llegue a su máximo de capacidad de reparación. Es decir, aunque te duela menos, ese esguince tardará mucho más en curarse y puede que se cure mal. Y te arriesgas a tener una lesión crónica por forzar a un músculo o tendón que está dañado, por no tener paciencia ni tolerancia al dolor.

Así que la próxima vez, cuando veas el anuncio, apiádate del señor más que envidiarle.

Y la solución es…

Vale… ¿entonces qué hago cuando me duele? Tomar paracetamol en todo caso (si es que molesta demasiado), seguir con tu vida en la medida de lo posible sin forzar la máquina, pero tampoco teniendo miedo de “romperte” y buscar el origen de ese dolor.

Es decir, si siempre te duele la rodilla cuando caminas, quizá es que tienes una alteración en la pisada que hace que los ligamentos tengan que compensar.

O, si cada dos por tres estás con dolor lumbar o te duelen las cervicales, igual conviene darle un repaso a tu posición corporal y a tu tono muscular.

Si no arreglas lo que te produce ese dolor, siempre estarás con dolor.

Si tengo una piedra en el zapato, la solución no es tomarme una pastilla para dejar de sentirla. Ni tampoco es poner un acolchado más grueso entre mi pie y la piedra. Es sacar la piedra. Qué lógico, ¿no? Pero no lo solemos hacer, y los médicos, los primeros (entono el mea culpa).

Los profesionales que más saben de esas cosas son los fisioterapéutas. Si siempre estás con alguna molestia que otra, te recomiendo visitar a uno con buenas referencias para que te haga un estudio y recomendaciones. Personalmente, los profesionales de los que tengo mejores referencias en este sentido suelen ser fisioterapeutas con estudios de osteopatía añadidos o de activación neuromuscular.

Si quieres más información sobre el dolor, puedes leer esta entrada de una compañera traumatóloga, que sabe un montón. https://masquepastillas.com/

PD: Cuidado porque si esto no fuera poco, las cremas también pasan a la sangre y pueden tener efectos secundarios. Por ejemplo, la insuficiencia cardíaca se puede descompensar por abusar de este tipo de cremas (tipo Voltarén). Y la tensión arterial puede subir.

Que se venda sin receta no significa que no pueda tener efectos negativos. Siempre hay que preguntar al farmacéutico si es compatible con tus otras medicaciones o enfermedades. Y si tienes dudas, aprovecha cuando vayas al médico para otra cosa y se lo preguntas.

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