¿Cómo evitar perder la motivación?

¿Cuál es tu lista?

Todos conocemos el círculo vicioso de las primeras semanas de enero: me pongo un propósito, empiezo con mucha motivación, se va desinflando, abandono y me frustro. Y lo dejo para el año que viene, para volver a empezar el ciclo. 

¿Podemos hacer algo para no caer de nuevo?

Lo primero es desmitificar la motivación. Y lo segundo, establecer un objetivo razonable, alcanzable a corto/medio plazo y establecer un plan para ello, del cual no nos desviaremos. 

Es decir, el truco no es más que disciplina.  Lo sé, decepcionante, pero real.

Es la misma disciplina que usamos cuando nos levantamos cada día para ir a trabajar aunque ese día no nos apetezca. O la misma que usamos para ir a pasear al perro aunque te gustaría más quedarte en el sofá.

Pero en ambos casos, te levantas y lo haces porque tienes un objetivo.

Ir a trabajar, para cobrar la nómina y pagar las facturas mensuales. Sacar al perro, porque sabes que el animal lo necesita y es tu responsabilidad. Y lo haces. 

Los deportistas de élite no están motivados todos los días para entrenar. De hecho, diría que son muchos más los días que no tienen motivación, que los que sí. Es un trabajo durísimo. Y ahí están. Es disciplina.

¿Qué te propongo?

(Esto es un ejemplo si tu objetivo es hacer ejercicio)

1º: Ponte una meta real y concreta. Ej: Bajaré 3 kg en este primer mes. No voy a pretender eliminar en un mes lo que me ha costado años acumular. Una propuesta de perder peso (usaré este ejemplo) es un objetivo abstracto. “Quiero perder 30kg” y te desmotivas cuando vas 3 dias a correr en la cinta del gym y solo bajas 200g. 

2º: Piensa porqué quieres hacer las cosas. ¿Porqué quieres bajar de peso? ¿Cúal es tu objetivo final? ¿Estar más ágil? ¿Mantenerte en buena forma? ¿No depender de nadie cuando seas anciano? ¿Verte mejor?

Cualquiera es válido, pero piensa en ello cuando tengas ganas de desistir. 

3º: Hazte un calendario que sepas que vas a poder cumplir y cíñete a él. Por ejemplo, ponte dos sesiones de entrenamiento en un horario determinado. Sin excusas, lo haces aunque no tengas ganas. Es lo que hay. Cuando te acostumbres a dos, ya irás aumentando.

4º: Ponte ropa con la que estés cómodo y te sientas a gusto. Muchos dirán que es una pérdida de dinero, que uses cualquier cosa que tengas en casa. No te digo que te compres el último modelo de Nike, pero sí un conjunto al menos con el que te sientas bien. Es muy importante. 

5º: Hazte una lista de canciones que te gusten y deja el móvil mientras entrenes. No mires redes sociales en ese momento, es un momento para cuidarte y concentrarte. 

6º: Y sí, la motivación está bien. Si te ayuda, ponte en los momentos de más bajón un vídeo de alguien en forma entrenando, probablemente te animará a continuar.  Sin pretender ser él/ella, entendiendo que las redes son las redes y que la vida real, es la vida real. 

¿Y si tu objetivo es comer más saludablemente?

Antes de continuar, debes interiorizar bien dentro de ti, que lo que quieres es cambiar de hábitos, no hacer una dieta.

Una dieta se hace un tiempo corto, y luego se vuelve a lo de antes. Y si lo de antes te enfermó, después lo continuará haciendo.

De nuevo, ¿cúal es tu objetivo? ¿Quieres perder 4 kgs para una boda o quieres disfrutar de una vejez envidiable?

1º: No quieras cambiar todos tus hábitos de un día para el otro. No te agobies, los cambios no necesariamente han de ser rápidos.

2º: Haz una lista sincera de todo lo que comes en una semana. Incluidas las bebidas, los picoteos, mini extras.

3º: Con esa lista, marca todo lo que no es saludable. Los refrescos, bebidas con alcohol, galletas, chocolates, bollería, postres azucarados, fritos, precocinados, etc.

¿Se te ha marcado casi toda la lista en fluorescente? No te preocupes, para eso estás haciendo este ejercicio. Dentro de unos meses, será diferente.

4º: Elige UNO de la lista y ese lo quitarás de tu dieta habitual. No significa que jamás lo puedas volver a tomar, pero no lo harás con esa frecuencia y , simplemente, lo dejarás de comprar.

5º: Ahora, escoge un plato saludable (una verdura, una fruta nueva, un pescado, etc) e introdúcelo en tu dieta. Algo que sea sencillo, sin grandes pretensiones.

6º: Repite el paso 4 y 5 indefinidamente.

7º: Si te da pereza cocinar, hay métodos para cocinar de una vez varios platos, como el Batch Cooking. O te puede ayudar plataformas como la de Real Kitchen, donde a cambio de una suscripción mensual tienes cada semana un menú sano

8º: Cuando desistas, piensa en el motivo por el cual quieres comer más sano. Piensa en el beneficio a largo plazo, el evitar enfermedades que restan mucha calidad de vida como la inflamación, la obesidad, la diabetes, dolores de rodilla o los problemas de corazón no congénitos.

9º: Hay muchas versiones healthy de productos que consumimos habitualmente y te pueden ayudar a hacer la transición. Por ejemplo, sustituir refrescos por agua con gas y limón. Chocolate por cacao del 85%. Yogures azucarados por griego sin azúcar y con frutas troceadas en casa.

Y recuerda, si un día te invitan o sales fuera y comes algo “no saludable”, no te agobies. La vida también son las relaciones sociales. Pero ojo, que no sea una excusa para hacer cada día unas cañitas, ¡eh! Cuento con tu sentido común.

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He escogido como ejemplos dos de los propósitos de año nuevo más populares, pero se puede adaptar a cualquier otro: dejar de fumar, estudiar más, ser más puntual, etc.

Otro día podemos hacer una revisión de los métodos más efectivos para dejar de fumar, ¿os apetece?

Y tú, ¿qué haces para cumplir con tus objetivos?

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